q
17 de agosto de 2015 | Destacado, Internacionales.

Venezuela, al borde del corralito

billCual si fueran los primeros pasos de un «corralito de facto», ya rigen en Venezuela medidas restrictivas para la extracción de efectivo de los cajeros en varios puntos del país, en un escenario de devaluación e hiperinflación.
El corralito llegó tímidamente a una Venezuela asediada por una crisis económica que crece al ritmo de una hiperinflación. El diario El País, de España, indica hoy que por la escasez de billetes en Venezuela, «ya se toman medidas restrictivas» en algunos puntos del país gobernado por Nicolás Maduro.

«En Estados fronterizos con Colombia, como Zulia y Táchira, desde hace un mes se restringe el retiro diario en las taquillas de los bancos comerciales hasta un máximo de 20.000 bolívares», menciona el texto, que explica que por la devaluación y la hiperinflación, cien bolívares equivale a 14 centavos de dólar.

«Las autoridades aducen que en esas provincias se registra un trasiego de billetes a la nación vecina, para financiar las operaciones de compra-venta de divisas y el denominado bachaqueo o contrabando al menudeo de productos subsidiados de Venezuela a Colombia», explica desde Caracas el periodista Ewald Scharfenberg sobre ese corralito improvisado.

Además, menciona que «en el resto del país, sin aviso pero con efecto inmediato, se redujo a la mitad el límite diario de retiros en cajeros automáticos, principal fuente de billetes de 100 bolívares». También indica que incluso en algunos medios venezolanos ya se habla de un «corralito de facto, que no ha sido decretado de manera abierta y que, en vez de responder a requerimientos de política macroeconómica, atiende al más prosaico desabastecimiento de billetes».

En ese sentido, explica que por el aumento incesante de los precios por la hiperinflación y la decisión de no agregar billetes de valor mayor a los cien bolívares, «la máquina de imprimir está que echa humo».

«Los Gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro se aseguraron el control de la máquina de hacer dinero mediante consecutivas modificaciones de la Ley del Banco Central. El ente emisor, convertido en un apéndice del Ejecutivo, sigue inyectando dinero al mercado por motivos políticos: se calcula que entre enero y mayo de este año la liquidez aumentó casi 13%, el doble que en el mismo periodo del año anterior. La impresión de dinero continúa para financiar el gigantesco déficit del Estado -sobre todo, de la petrolera estatal Pdvsa- y los programas asistencialistas. En junio de 2015, se imprimieron casi 1900 millones de billetes de 100 bolívares, un poco más del doble de la cantidad producida en junio del año anterior», señala el texto.

En este contexto, Scharfenberg agrega que la sociedad venezolana está poco bancarizada, lo cual hace aún más necesaria la disponibilidad de billetes.

Se estima que la inflación de Venezuela, una de las más altas del mundo, alcanzará este año 120%. La proyección fue hecha por empresas privadas, ya que el último dato de inflación publicado oficialmente por el Banco Central fue en diciembre de 2014. A eso se suma que el estricto control cambiario y de precios vigente desde hace más de una década agudizó el desabastecimiento de alimentos básicos en Venezuela.

Comentarios sobre la noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

compartí esta nota