26 de mayo de 2012 | Concordia, Destacado.

Un policía quedó comprometido en el secuestro de Sixto Zalasar, por «falso testimonio».

El hombre señalado como chofer del auto en el que se llevaron de su casa a Zalasar fue imputado por el delito de falso testimonio y a punto estuvo de quedar detenido. Una vecina lo comprometió y el hombre podría ser convocado a dar explicaciones ante la Justicia. En tanto, Rubén Bonelli contó detalles de su detención ilegal en 1980.

Negó todo Miguel Arcángel Castaño. Negó hasta el fastidio, hasta la indignación. Negó hasta lo más obvio, hasta lo imposible de negar, hasta su propia firma. Negó y siguió negando. Irritó al fiscal, a los jueces, a los querellantes, al público. Y a punto estuvo de quedar detenido por la flagrante comisión del delito de falso testimonio.

Eso pasó en la jornada de ayer en el juicio contra represores acusados por crímenes de lesa humanidad en la denominada Área Concordia, en tiempos en que Naldo Miguel Dasso era jefe del Regimiento de Caballería de Tiradores Blindados 6 “Blandengues” aunque su poder territorial era absoluto y se extendía a toda la ciudad.

El sospechado Castaño es un agente retirado de la Policía de Entre Ríos que en 1976 se desempeñaba como chofer de la Jefatura Departamental Concordia y era quien trasladaba Pedro Campbell, entonces la máxima autoridad policial en la ciudad.

En el inicio de la jornada, Julia Ledesma dijo que Castaño era el chofer del automóvil Renault 4 en el que fue secuestrado Sixto Francisco Zalasar el 26 de mayo de 1976. La mujer era vecina de la familia y contó que su marido, Marcelino Franco, fue testigo del procedimiento y reconoció a Castaño porque también vivía en el barrio. “No había amanecido todavía y empezamos a escuchar gritos, llantos; entonces mi esposo salió a la calle a ver qué pasaba. Al rato volvió, me contó que la Policía se había llevado detenido a Coco Zalasar y que quien manejaba el auto era Castaño”.

La mujer conocía a Castaño porque además era hermano de su empleada en una verdulería. Esa tarde Antonia le confirmó lo que había visto Franco: “Sí, doña Julia, tiene razón; él manejaba el auto, pero lo llevó (a Zalasar) hasta el Puente Alvear y ahí lo cambiaron de vehículo”, dice que le contó Antonia, la hermana de Miguel Castaño.

Luego Julia Ledesma fue más allá en su relato al apuntar que en el procedimiento intervinieron dos vehículos y que Castaño conducía el automóvil en el que se llevaron a Zalasar. Se sabe que en el operativo participaron cinco hombres armados que dijeron ser policías aunque iban vestidos de civil.

Yo señor, no señor. Sin embargo, Castaño negó todo. Empezó diciendo que en realidad trabajaba para los bomberos, que tenían su cuartel en la parte posterior de la Jefatura Departamental de Policía, y que era chofer del camión autobomba.

25_naldo_dassoPrimero dijo que manejó vehículos de la Policía, pero no autos particulares; luego se corrigió y aclaró que sí condujo autos particulares. Las contradicciones se manifestaban respecto de una presentación espontánea que hizo en 2007, de la declaración que dio en 2009 y también de la misma testimonial que estaba dando en el juicio.

“Yo nunca… eh… yo con Zalasar no hice nunca ningún operativo, como se dice”, lanzó luego, acorralado por las preguntas de las partes y por sus propios dichos. “Yo lo conocía de chico, pero no sabía en qué andaba… no se qué le pasó”, acotó.

Le recordaron que declaraba bajo juramento y le contaron lo que Julia Ledesma había dicho por boca de su hermana Antonia, pero no había caso. Castaño escupía frases sueltas entre silencios. “No es cierto… esa señora falta a la verdad… mi hermana está fallecida… yo no anduve en ese operativo”, afirmó. “A mí me metieron en esta causa, pero yo en las tres desapariciones no estuve”, acotó espontáneamente sobre los casos de Sixto Francisco Zalasar, Julio Alberto Solaga y Jorge Emilio Papetti.

En la segunda parte de su declaración, Castaño aportó algunos datos relevantes, ya que admitió que durante la dictadura se realizaban en Concordia operativos de fuerzas conjuntas de los que participaban el Ejército, Gendarmería, Prefectura y Policía, que “se hacían de noche”, se utilizaban “diferentes autos” y “a veces algunos sin patente”.

De todas maneras, negó haber visto a Zalasar en la Jefatura Departamental de Policía y hasta desconoció que hubiera detenidos políticos.

Sin duda, sus dichos no convencieron. Quedó latente la posibilidad de que sea imputado por falso testimonio, pero seguramente tendrá que volver a dar explicaciones en sede judicial por su supuesta participación en el secuestro de Sixto Francisco Zalasar.

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