1 de enero de 2013 | Destacado, Nacionales.

Preparan una fiesta popular para el arribo de la Fragata Libertad

3463_fragata-ultimaEsperan una multitud. Habrá fuegos artificiales y banderas ondeando al viento. Para el gobierno, la concentración se convertirá en una plataforma internacional para hacer un balance de la polémica con los fondos buitre.

El retorno de la Fragata Libertad está cada vez más cerca. La presidenta de la Nación compartió su alegría a través de las redes sociales. «El regreso de la Fragata a la Patria… ya navega cerca de Brasil», escribió en Twitter.

La cuenta regresiva para el arribo del buque escuela de la Armada tiene su Día D: el miércoles 9 de enero. El regreso se concretará en la dársena de la Base Naval del puerto de Mar del Plata. Allí, la estará esperando la propia jefa de Estado. La recepción tendrá la forma de una fiesta popular multitudinaria, con fuegos artificiales y banderas ondeando al viento. Para el gobierno, la concentración se convertirá en una plataforma internacional para hacer un balance de la polémica con los fondos buitre, un debate que ya es global y en el que la Argentina, a su pesar, terminó asumiendo un rol pionero. El momento clave será el discurso de Cristina Fernández, previsto para las 20.

El festejo está siendo organizado por la Unidad Ejecutora del Bicentenario, que comanda el publicista Javier Grosman, cuyas monumentales puestas en escena suelen combinar mensaje político, impacto y transgresión. El acento estará puesto, esta vez, en los conceptos de soberanía y dignidad. Una de las premisas del equipo organizador es repasar paso a paso la acción diplomática que llevó adelante la Argentina. Se recordará, por ejemplo, que en los momentos de mayor presión, cuando la Fragata estaba inmovilizada en Ghana por orden judicial, la presidenta hizo caso omiso de las propuestas que aconsejaban pagar una fianza para liberar el buque: eso hubiera significado reconocer la jurisdicción de la Justicia de Ghana sobre el barco, cuando se trataba de un buque de guerra con inmunidad internacional según lo establece la Convención sobre el Derecho del Mar de la ONU.

En aquel momento de nervios, en el que la Argentina estaba viviendo un hecho inédito para todo el mundo (la retención de un buque de guerra extranjero por una demanda judicial entablada por un fondo buitre), hubo dirigentes de la oposición que plantearon organizar un fondo patriótico con donaciones de la sociedad civil. La iniciativa, que no prosperó, también implicaba reconocer la potestad de los tribunales ghaneses sobre un buque extranjero que tiene -o debería tener- la misma inmunidad que una embajada. Un pago a cuenta también significaba un precedente en el litigio con el fondo buitre NML Capital Limited, del magnate estadounidense Paul Singer. Financista del Partido Republicano, Singer trató de impedir el pago a los bonistas que sí entraron a las dos renegociaciones de deuda -de 2005 y 2010- para asegurarse el pago del 100% y en un único desembolso de los títulos de deuda argentina en su poder. El juez Thomas Griesa le dio la razón, pero una semana después la Corte de Apelaciones de Nueva York dejaba en suspenso el fallo de primera instancia.
Todos estos antecedentes serán un capítulo central de los festejos. Y será inevitable reconocer el rol que tuvo la presidenta al tomar las decisiones oportunas en un contexto de mucha presión. Porque, a juzgar por el resultado, recurrir al Tribunal del Mar y aceptar el costo político de esperar más de dos meses con la Fragata varada en Ghana fue una elección correcta. En eso coinciden abogados especialistas en Derecho Internacional, como Marcelo Kohen, residente en Suiza, donde es profesor de Derecho Internacional en el Instituto de Altos Estudios Internacionales y del Desarrollo de Ginebra. «Fue la mejor decisión», dijo Kohen a Tiempo sobre la presentación argentina ante el Tribunal del Mar de Hamburgo.

Tiempo Argentino

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