12 de noviembre de 2009 | Concordia, Ultimas Noticias.

Piden perpetua para Giardino

HOMICIDA_GIARDINO-d0353En la última jornada de debate por la muerte y descuartizamiento de Mara Torales, la Fiscalía pidió la Prisión Perpetua para José Humberto Giardino, por el delito de Homicidio Simple, y la Querella, que se adhirió a la acusación fiscal, pidió que quede expreso que se trata de la misma persona que huyó del penal de Ezeiza a los fines de fundar un futuro juicio Civil. La Defensa por su parte, pidió la absolución por el beneficio de la duda.

Ayer a las 9.00 de la mañana, se dio inicio a la segunda audiencia del Juicio oral y público por la muerte de Mara Johana Paola Torales (14) asesinada y posteriormente descuartizada en noviembre de 2002, y cuyos restos fueron hallados en distintos puntos de la ciudad cinco días después de su muerte. La causa estuvo parada por cinco años, porque su principal sospechoso, estaba prófugo, hasta que en 2007 Giardino fue capturado en Goya, provincia de Corrientes, cuando era sospechoso de otro homicidio aberrante, del que resultó ser inocente. Ayer, ante una sala de audiencias repleta y con gente afuera que se quedó sin poder ingresar, se incorporó al expediente la pericia psicológica recién llegada de Paraná, y se oyeron los alegatos de las partes.

Alegato del Fiscal El Fiscal de Cámara Dr. Jorge Suñer, actor del Ministerio Público Fiscal, en representación de los intereses de Estado, comenzó su alegato diciendo que “han pasado ya siete largos años del trágico deceso que propició el acusado a la víctima Mara Torales” de este modo, y adelantando que pediría la pena máxima para el encartado, el Fiscal relató que a su juicio, el acusado José Humberto Giardino (40), que se hacía llamar Carlos Verón cuando vivía en esta ciudad, es el autor penalmente responsable por la muerte de Mara Johana Torales, y que fue éste quien “la golpeó primeramente en la cabeza, lo que ocurrió encontrándose con vida la víctima, y luego la ahorcó con un alambre, tras lo que procedió a fraccionar su cuerpo en partes que diseminó en distintos puntos de la ciudad”. Posteriormente el Fiscal describiría los distintos puntos en que fueron hallados los restos fraccionados de la muchachita, prestando especial atención en el momento en que, tras la denuncia de “olores nauseabundos que provenían de la finca”, la noche del 29 de noviembre de 2002, a las 21.00, la Policía allanó, por orden de la Justicia, la casona ubicada en calle Hipólito Yrigoyen 840, donde funcionaba un nodo del Club del trueque, y vivía el imputado. El Fiscal relató además, aclarando que estuvo presente en ese allanamiento, que se encontraron en el interior de dicho domicilio restos mutilados de las piernas de una jovencita, que luego de ser peritadas por el médico forense, y cotejadas por muestras de ADN de la madre y de la hija de Mara, se pudo confirmar que pertenecían a la joven desaparecida hacía una semana. Para el Fiscal, las muestras serían la vía de formalizar el reconocimiento de la víctima, que ya había sido identificada por sus tatuajes y la aclaración forense de que los restos pertenecían todos a un mismo cuerpo.

La última vez que la vieron viva El Fiscal haría también especial detención en las testimoniales tomadas inmediatamente de confirmada la identidad de la víctima, la cual había sido vista por última vez el 23 de noviembre de 2002 (seis días antes del hallazgo) en horas de la noche. En este caso, tres testigos, que comparecieron en este juicio, dijeron haber visto a Mara irse del pool con un hombre que andaba en bicicleta, sujeto al que reconocieron en septiembre de 2007, cuando fue capturado y traído a Concordia. En cuanto a estas declaraciones, el Fiscal destacó que en todos los casos, los testigos coinciden en que tenía una bicicleta amarilla y que “se fueron por Yrigoyen al Norte” tomando como punto de partida la esquina de Hipólito Yrigoyen y Buenos Aires. Suñer recordó además la declaración del testigo Pablo Gularte, que no estuvo la noche en que la víctima fue vista por última vez, pero que fue a buscarla a la casa de quien se hacía llamar Carlos Verón y que no era otro que José Humberto Giardino. “Este testigo – aclara el Fiscal- también identifica a Giardino en ronda de reconocimiento, como esa persona que lo atendió en la finca antes mencionada”. Además, el Fiscal toma del testimonio de Gularte, el detalle de que cuando se alejaba del domicilio, vio que el sujeto salía “con una bolsa negra, que se corresponde con las bolsas en las que fueron hallados los restos fraccionados de la víctima y con las bolsas que se encontraron en el domicilio donde moraba el imputado”.

Carlos Verón era en realidad Giardino Con estas pruebas, el Fiscal de Cámara Jorge Suñer afirmó que “no quedan dudas de que el Imputado (José Humberto Giardino) fue la última persona que estuvo con Mara Torales y a quien los testigos vieron en la finca de calle Yrigoyen 840”. El Fiscal probaría luego con los testimonios de Strachan, (dueño del inmueble), y Gómez, conocido de Giardino por trabajar juntos en la venta de frutas, que la única persona que vivía en esa finca, era el que ambos conocían como “Carlos Verón”, que en realidad era un nombre apócrifo de José Humberto Giardino, el imputado. La relación entre el nombre Carlos Verón y Giardino, también fue argumentada por el Fiscal cuando recordó que el número de documento apócrifo que usó Giardino cuando hizo la denuncia de extravío de DNI, era el de un compañero del penal de Ezeiza, del que había escapado.

Sobre la coartada La única coartada que tenía Giardino es la de que a las 22.40, consta la firma del ingreso al hipermercado donde trabajaba como pintor. Respecto de esto, el Fiscal apuntó que según los testimonios de sus compañeros, “los horarios eran sumamente flexibles” y refirió que uno de los testigos, Pereyra, dijo que el último día que vio a quien conocía como “Verón”, ir a trabajar, estaba muy nervioso, y que después desapareció, incluso sin cobrar una suma que se le adeudaba.

Los elementos del crimen Tal como se desprende de la acusatoria de elevación a juicio, el Fiscal dejó en Claro en esta instancia que obran en el expediente las actas de allanamiento del domicilio donde moraba el imputado, y que en ese lugar se hallaron, Bolsas de polietileno negras, similares a las que se usaron para ocultar las partes del cuerpo de la menor, y “alambre fino” similar al que se halló alrededor del cuello de la víctima, cuando la Policía encontró la cabeza en un camino vecinal en inmediaciones de la Ruta 14 y la 22. Además Suñer asoció los lugares donde fueron hallados los restos mutilados de la víctima, con las actividades cotidianas del acusado y la zona donde vivía antiguamente, argumentando que las pudo haber ocultado allí porque no conocía bien la ciudad.

Dificultades en la investigación Adelantándose al pedido de “In dubio pro reo” que encararía la Defensa por la escasez de certeza absoluta obrante en la causa para condenar al imputado, el Dr. Suñer, que también ofició como agente fiscal en el juzgado que investigó la causa en 2002, afirmó que la investigación tuvo “muchas dificultades” aclarando que la principal, fue la fuga del sospechoso, lo que sumado al fraccionamiento del cuerpo de la víctima y el avanzado estado de descomposición que presentaba cuando se hallaron los fragmentos, hizo imposible la extracción de muestras de ADN u otros vestigios que pudieran haber quedado del autor del hecho sobre el cuerpo de la víctima, como para probar la autoría por medios científicos. Por otra parte minimizó las contradicciones en las que incurrieron los testigos claves, alegando el tiempo transcurrido desde el hecho a la fecha y la conmoción que pudo producirle a los testigos revivir esos momentos infortunados.

Prisión perpetua, que sea ¡Perpetua! Para garantizar que la pena solicitada no se flexibilice con salidas transitorias o condicionales, el Fiscal hizo hincapié en que el imputado es un “criminal reincidente” y que tiene un abultado antecedente de fugas. Recordando que el 1991 fue condenado por una violación en grado de tentativa y homicidio con odio en concurso real. Por lo que pidió al tribunal que se lo identifique como autor penalmente responsable de la muerte de Mara Torales y que se le aplique la pena de Prisión Perpetua, más las accesorias legales, por el delito de Homicidio Simple, (25 años según reza el Art. 79 de Código Penal).

La Querella Sumado al pedido de Fiscalía, la Querella, representada por el abogado particular Dr. Martín Jáuregui, en patrocinio de los intereses de la madre de la víctima, se adhirió en todos los puntos al alegato del Fiscal y mencionó que conforme al estudio psiquiátrico del imputado, el cual menciona una personalidad perversa y sádica, se está en presencia de lo que podría ser caratulado como homicidio calificado, por el Inciso 4 del Artículo 80, que habla del que mata por deseo, como un agravante. Sin embargo el querellante reconoce que no hay un grado de certeza absoluta para plantear tal solicitud, por lo que se acoge a la solicitud de Homicidio Simple y a la pena de 25 años de prisión efectiva. Pidiendo especialmente al tribunal que se deje constancia en la sentencia, que el imputado es la misma persona que huyó de la cárcel de Ezeiza, a los fines de fundar los argumentos de un futuro juicio Civil contra la provincia de Buenos Aires.

La Defensa pidió la absolución Llegado el turno de la representación del imputado, la defensora de Pobres y Menores, Dra. María Luján Giorgio, apuntó directamente a las contradicciones en las pruebas que sustentan el alegato de la parte litigante. Y que son en definitiva las que se refieren a la autoría del hecho, dado que la Defensa no objetó los fundamentos de la materialidad de la muerte. La letrada, refirió que los tres testigos que identificaron a Giardino como el sujeto que se fue con Mara la última vez que fue vista con vida, lo describen de formas distintas. “Estas contradicciones no son menores” dijo la defensora que recordó que a los pocos días del hecho, “una testigo dijo que tenía bigote y barba, otra dijo que no tenía bigote, dijeron que tenía pelo largo y otra lo vio con pelo corto, e incluso hablan de manchas en la cara y tatuajes. Todos lo describieron distinto, pero siete años después todos lo reconocieron sin dudar” para la letrada “el reconocimiento estuvo inducido. La foto de Giardino salió en todos los diarios locales”, incluso refirió que “¿Cómo puede ser que si lo vieron por única vez y todos lo describen con rasgos distintos, después puedan identificarlo sin dudar en una galería fotográfica entre miles de fotos?” tras lo que afirmó que “estos reconocimientos tienen fuerza probatoria cero”. Hecha la acotación, la abogada refirió que “no se puede afirmar con certeza que haya sido mi defendido el sujeto que se fue con Mara esa noche, y aunque así fuera, eso no quiere decir que la haya matado”.

No encontraron nada Para cerrar el cuadro, la defensora recordó que según lo manifestado por tres testigos que fueron a la casa del imputado a las 4.00 de la mañana del 24 de noviembre, “El sujeto al que luego identificaron, les permitió pasar y revisaron toda la casa, y no sólo que no encontraron a Mara, no encontraron ningún signo de violencia, ni una gota de sangre, ni un pelo” dijo la defensora que también tuvo una mención especial para el testimonio de Gularte, aquel cuyo testimonio citó la Fiscalía, y que había declarado que vio al morador de la finca a la que había ido a buscar a Mara, salir con una bolsa. Ante esta afirmación Giorgio recordó que “el testigo dijo que era una mochila con piolas a los costados”

La coartada La Defensa también se encargó de la falta de precisiones en los horarios, los cuales recabó de las declaraciones obrantes en el expediente. Con esta prueba mencionó que a las 21.30 Mara Torales se fue de la casa de la madre y que una de las compañeras declaró ante la Policía que Mara se fue con el sujeto de la bicicleta a las 22.30. Lo que para la Defensa es importante porque según refirió la abogada, está en el expediente la libreta de asistencia del hipermercado donde consta que “Carlos Verón” ingresó a trabajar a las 22.40. Tras lo que se preguntó “¿Cómo hizo para hacer todo lo que dicen que hizo en diez minutos antes de ir a trabajar?”. Sobre esta planilla, la Fiscalía replicaría luego que no consta el horario de salida.

Otros sospechosos La defensora de Giardino se refirió también en su alegato, a las otras líneas investigativas que la Justicia debió haber agotado antes de dictar el procesamiento. En este sentido, sostuvo que hubo al menos otros tres posibles sospechosos y argumentó que la madre de Mara Torales, había declarado que la menor había sido amenazada por “el bolita Ventos” un día antes de que desapareciera, porque lo habían denunciado como supuesto asesino de Carlos Torales, el tío de Mara que había sido asesinado hacía poco tiempo. Nilda Torales, dijo entonces que esta persona había amenazado a la menor por la calle, que le tiró de los pelos y que le dijo que sacara la denuncia en su contra, y que fuera a hablar con él a las 14.00 o iba a ser boleta. La mujer declaró además que Mara no había ido a la hora citada. La defensora también mencionó que algunos testigos dicen haber visto esa noche un auto bordó, del que poco se investigó, que esa noche Mara también había sido vista en calle Las Heras, por un policía que prestaba servicios en la comisaría 2º, y que habían mencionado algunos testigos, que Mara era regenteada por un tal “Chipa trinidad” con quien había tenido problemas. “Sin embargo –acotó la Defensa- no se indagaron de lleno estos indicios”.

Prueba “plantada” La mención de la Defensa a las otras líneas investigativas que no se siguieron, no eran caprichosas, sino que se relacionarían con lo que luego vendría a plantear respecto de la prueba más incriminatoria que obra en la causa contra Giardino. Las partes de las piernas de Mara Torales que se hallaron en la finca donde vivía Giardino. La defensora, refirió en su alegato que no podía olvidar esta prueba y que la misma le resultaba ilógica, dado que “se ha destacado que mi defendido es una persona meticulosa, y no tiene lógica que haya diseminado los restos en los lugares donde había vivido o cerca de su lugar de trabajo, y menos aún que dejara partes del cuerpo en su casa”. Entonces, la defensora sostuvo que “no podemos descartar que las partes hayan sido plantadas” aunque aclaró que no desconfiaba de la Policía, que había hecho un trabajo regular, pero que “cualquiera de los otros posibles sospechosos, que pueden ser los verdaderos autores del hecho, pudo haber puesto la prueba en ese lugar”. Giorgio, refirió entonces que el código de Rito preve que cuando no hay pruebas firmes se debe juzgar por la lógica, y que a su juicio, “no es lógico que una persona mate y fracciones los restos de su víctima para esconderlos en puntos que lo relacionan directamente”

El perfil lo condena Por último la defensora oficial mencionó que Giardino ya fue condenado de antemano por otro caso aberrante, el crimen de Lucía Yaconis, “donde todos creían que era culpable porque tenía el perfil de un psicópata, sin embargo, las pruebas demostraron que era inocente”. Giorgio, afirmó entonces que “por mandato constitucional no se puede condenar a una persona con estas pruebas, que si bien son suficientes para un procesamiento, no alcanzan el grado de certeza necesario en esta instancia para una sentencia condenatoria” por lo que solicitó “con el respaldo del “In dubio pro reo” (principio jurídico por el cual, la duda favorecerá siempre al imputado) la absolución de su defendido.

Habló Giardino Al finalizar la audiencia, el presidente del tribunal le preguntó a José Humberto Giardino si tenía intenciones de decir algo. El imputado, asintió con la cabeza y manifestó con tono firme, pero nervioso, que “Se me está metiendo en un lío, yo reconozco un crimen en Buenos Aires, yo me hice cargo de eso. Pero de esto no tengo nada que ver. Cuando me empezaron a preguntar por la chica yo me fui, ¿para qué me iba a quedar?” dijo el imputado para ponerse a tono con lo antes expresado por su defensora, respecto de que “no tenía arraigo en la ciudad, no tenía bienes ni familia, ni una novia y sabiendo que estaba fugado y que si lo detenían así fuera por un hurto iba a tener que volver a cumplir su condena”.

La sentencia La sentencia, que será argumentada por el presidente del tribunal, Carlos Larrarte, y los vocales, Cristina Pérez y Martín Carbonell, será dada a conocer el próximo martes 17 de noviembre a las 7.30 en la Sala Penal.

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