26 de mayo de 2012 | Concordia, Destacado.

Obispos de frontera advierten por el incremento de la trata de personas en la zona

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El obispo de Concordia es uno de los religiosos del mercosur que rubricó el comunicado

Con un fuerte pronunciamiento sobre la trata de personas, concluyó el 28º Encuentro de Diócesis de Frontera que se realizó en Gualeguaychú y que reunió a delegados de 13 diócesis de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Participaron del encuentro los obispos Julio Bonino (Diócesis de Tacuarembó, Uruguay), Heriberto Bodeant (Diócesis de Melo, Uruguay), Carlos María Collazi (Diócesis Mercedes, Uruguay), Manoel Joao Francisco (Diócesis Chapecó, Brasil), Pablo Galimberti (Diócesis Salto, Uruguay),Jorge Lozano (Diócesis Gualeguaychú) y Luis Collazuol (Diócesis Concordia). En la oportunidad se reflexionó sobre la trata de personas, donde se concluyó que “tiene como objetivo la explotación comercial de la persona con fines sexuales, laborales o de robo y venta de órganos”.

A través de un comunicado final, los obispos explicaron que se reunieron “impulsados por una realidad que nos duele, nos hemos encontrado para compartir y reflexionar sobre la dignidad de todo ser humano, y asumir una actitud profética frente a la violación grave de la misma en la trata de personas”.

Luego el texto señala: “La trata de personas tiene por fin la explotación comercial de la persona con fines sexuales, laborales o de robo y venta de órganos. Tiene modalidad de crimen organizado y estructura ‘empresarial’, maneja una alta movilidad de personas y considera al ser humano como un bien transferible y vendible según la oferta y la demanda. Su alarmante crecimiento se refleja en un movimiento anual de dinero que supera el del tráfico de armas, convirtiéndola en la segunda actividad criminal más rentable en el mundo, después del narcotráfico”.

Los obispos explican muy claramente que “la trata implica captar una persona, trasladarla, coaccionarla, venderla, amenazarla, violentarla, usarla y descartarla. Hablamos de violencia física, psicológica, de engaño o pseudoconvencimiento, a veces con intervención de familiares o personas con las que la víctima está comprometida afectivamente…”.

En el mismo sentido, se señaló que “el turismo sexual infantil opera tanto en la zona de la triple frontera como en grandes ciudades, ofrece adolescentes, niñas y niños para servicio sexual de extranjeros, y en numerosos casos los trafica a otros países de América y a Europa Occidental, según denuncias reiteradas de la Organización Internacional de las Migraciones y Organización Internacional del Trabajo, así como organizaciones de la sociedad civil que valerosamente luchan contra estos delitos”.

Después de recordar esta trágica realidad, el documento propone “los valores cristianos como un signo de esperanza y compromiso de la Iglesia para luchar contra esta difícil situación”.

Por otro lado, el mensaje valora las iniciativas a favor de la dignidad de la persona humana y sus derechos por parte de las organizaciones de la sociedad civil, así como “los distintos canales de recepción de denuncias que van apareciendo y la difusión de fotografías y datos de personas desaparecidas”.

También se rescataron la labor de las obras pastorales de diferentes miembros de la Iglesia católica y de otras comunidades de fe en los campos de la prevención, del auxilio a quienes están necesitando ser liberados de esta esclavitud y de la rehabilitación de las víctimas.

Los asistentes se comprometieron a difundir esta realidad “a través de publicaciones, folletos, mesas redondas, debates, medios de comunicación, de forma que la sociedad pueda percibirla como un problema social que nos involucra a todos” y también a “facilitar el primer auxilio y el acompañamiento a las víctimas en su denuncia”.

Otro de los compromisos es realizar un trabajo preventivo con adolescentes y jóvenes, “ayudándolos a abrir los ojos para reconocer los riesgos y promoviendo para ellos espacios de participación y crecimiento integral. Replantear en la Iglesia los programas de Educación Sexual o Educación para el Amor” y “demandar los cambios necesarios en leyes obsoletas y el cumplimiento de la ley”.

También adhirieron a la postura abolicionista de la prostitución en lo legal, y a destacar la fecha 23 de setiembre como Día Internacional contra la Trata de Personas.

Como conclusión del comunicado, los asistentes manifestaron: “No a la trata. Eso implica no al comercio sexual, no a la prostitución, no a la explotación laboral de niños, niñas, adolescentes y personas traficadas con ese fin y puestas en servidumbre; no al tráfico de órganos, que también se da en nuestra zona”.

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