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26 de junio de 2012 | Destacado, Nacionales.

ntentó realizar un cruce en canoa. Pero lo sorprendió la corriente y no sabía nadar.

0info4_22Después de 19 días de búsqueda e incertidumbre, un grupo de rescatistas encontró el cuerpo sin vida de Leonardo Viñas, un guía turístico que estaba de vacaciones en Ecuador y que se había perdido a bordo de una canoa sobre el río Pastaza, en la Amazonia de ese país.

Viñas, de 30 años, estaba desaparecido desde el 5 de junio. A bordo de una canoa de madera intentó cruzar de costa a costa el río Puyo junto a su compañero de viaje y compatriota Víctor Valenzuela. Según contó a Clarín Sergio, hermano de la víctima, “querían cruzar el río para seguir caminando por la selva”. Pero, a pesar de que sólo había 10 metros entre las orillas, un remolino los atrapó en la corriente , que se los llevó hacia la confluencia con el Pastaza, de caudal mucho mayor.

Leonardo Viñas no sabía nadar , por eso, estima su hermano Sergio, no se tiró de la canoa cuando lo hizo Valenzuela, a pesar de que habían comprobado con una vara que hacían pie. “Algo le impidió seguirlo, quizá el miedo a nadar o a perder la canoa, que era de un aborigen que se había hecho amigo de los chicos. Víctor se tiró al agua pero se agarró de la canoa, la sujetó lo que pudo y en un momento no aguantó más y la soltó y la corriente ya se había llevado a Leo y la canoa”, relató Sergio, quien consideró que pudo haber habido “una imprudencia” en salir sin salvavidas y “con un solo remo”. “Fue un accidente muy tonto”, remarcó.

Si bien la canoa –que era grande y pesada– fue hallada al día siguiente del accidente, no se supo nada de Viñas hasta ayer, que apareció a 20 kilómetros de donde habían salido. El rescate del cuerpo fue realizado por buzos del Grupo de Operaciones Especiales (GOE), de la Brigada Pastaza, y rescatistas del Cuerpo de Bomberos de los cantones Shell, Mera y Puyo. También participaron miembros de la Cruz Roja y voluntarios de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) de Pastaza. “Tenía esperanza de que hubiera podido salir del agua, sabiendo lo difícil que era y las pocas probabilidades, que hubiera alcanzado la selva y estuviera perdido”, admitió Sergio, con mucho dolor, pero agradeció a los que trabajaron en la búsqueda. “Hicieron un trabajo excepcional. La persona con quien nos dirijimos todo el tiempo, Verónica Limongelli, del consulado argentino, fue la que insistió, presionó y le puso todo el corazón a la búsqueda. Les estamos muy agradecidos a todos”.

Viñas vivía desde hacía una década en la Patagonia. En los últimos años se había instalado en El Calafate y allí trabajaba como guía , haciendo expediciones en el glaciar Perito Moreno. Estaba en la última etapa de la carrera de guía de montaña y adoraba escalar. “Era una excelente persona, muy pilas, muy inquieto, buena onda para el laburo, era un personaje que tenía buen humor y amaba la montaña”, contó a Clarín Ariel Acosta, montañista y compañero de trabajo de Viñas en El Calafate. “Era una persona muy especial, si bien era muy callado y de perfil muy bajo, era muy carismático y hoy me sorprende la cantidad de gente que se acercó a apoyarnos en esta situación”, relató Sergio.

Leonardo había empezado sus vacaciones en abril. Viajó a Buenos Aires a visitar a su mamá, después se fue a Córdoba y luego partió con un amigo en auto desde Mendoza hacia Bolivia. Iba a terminar en Colombia. En Bolivia escaló varios cerros y siguió el viaje solo. Llegó a Ecuador y allí se encontró con Valenzuela. Juntos escalaron el Cotopaxi. Días antes de desaparecer, Leonardo le escribió a su hermano que ya estaba cansado de la montaña y que iba a continuar el viaje paseando. “Teníamos una unión muy especial, compartíamos muchas cosas y el hecho de que esto ya no va a ser así es doloroso.

Su ausencia es inmensa ”, dijo Sergio. Y contó que despedirán a Leonardo donde él hubiese querido: en la Patagonia.

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