6 de mayo de 2013 | Concordia, Destacado.

«Mirar la tierra hasta encontrarte» se presentó en la Municipalidad.

_madresSe realizó  la presentación del libro “Mirar la tierra hasta encontrarte”, del familiar de desaparecidos, Hugo Koffman. Con un salón de actos de la Municipalidad de Concordia a lleno, se brindó testimonio de la memoria histórica argentina.
En el acto estuvo presente el Intendente de Concordia, Gustavo Bordet, el presidente del Concejo Deliberante, Alejandro Casañas, Celina “Queca” Koffman, fundadora del primer grupo de Madres de Plaza de Mayo de esta ciudad; el secretario de Producción y Trabajo de la Municipalidad de Concordia y dirigente del Movimiento de Participación Popular, Néstor Loggio

Bordet repudió las recientes pintadas contra la casa de “Queca” Koffman, radicada desde hace varios años en Santa Fe, donde sigue siendo referente insoslayable de los derechos humanos. El intendente también exigió el avance en los juicios por delitos de lesa humanidad referidos a ciudadanos concordienses y de Entre Ríos.

A su turno, Loggio realizó una reseña histórica de los métodos de tortura y como se fue desarrollando la idea del terrorismo de estado, desde los nazis en la década del 40 del siglo 20, pasando por las torturas del ejército francés en Argelia, los fusilamientos en el 55 y la desaparición del cadáver de Evita; hasta las dictaduras latinoamericanas con la Escuela de las Américas, la que entrenó ejércitos del sur y centro de América para la represión y los golpes de estado contra sus frágiles democracias.

Destacó luego el libro de Koffman, no sin antes referirse a Celina “Queca” Koffman como “una mujer inteligente, tenaz, perseverante, que sería para siempre una referencia para nuestra militancia”, indicó, en referencia a la formación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos que se conformó en Concordia en los años del terror militar.
Definiciones de Koffman

En tanto que Hugo Koffman, autor del libro presentado anoche sostuvo que el actual es “un momento importantísimo” enmarcándolo dentro de “la política de estado de los derechos humanos” y expresando que “esto que logramos es una mínima reparación, aunque la pérdida de un ser querido sea irreparable”.

Luego definió que “las clases dominantes nos imponen una visión de la historia, y los pueblos desde la memoria van disputando el sentido de la historia. Ellos –los militares y los sectores civiles que los apoyaron- quisieron hacer desaparecer a los compañeros para hacer desaparecer sus ideas, hacer desaparecer sus proyectos”.

A su vez, identificó que “el terror no solo era contra las personas individualmente, sino a toda la sociedad”, pero que “esto se está revirtiendo”.

Al mismo tiempo recordó que “al primero que van a buscar en Córdoba, –donde Koffman se encontraba al momento de darse el golpe de estado- el mismo 24 de marzo, fue a René Salamanca, secretario general de SMATA (gremio de trabajadores de la industria automotriz), que no tenía nada que ver con organizaciones armadas ni nada por el estilo” y explicando que ello fue así “porque venían a imponer un proyecto que multiplicó por cuatro la deuda externa, hizo cerrar 40.000 empresas”, citó.

Koffman también salió al cruce de quienes “hablan con demasiada livandad de violencia”, asestando que “no hay nada, absolutamente nada, que se compare con el terrorismo de estado, nada se compara con esas torturas, con el robo de bebés, con las violaciones”.

Respecto “Mirar la tierra hasta encontrarte”, indicó su autor que “el libro empieza con un relato de una actividad que hicimos un grupo de compañeros, a partir de unas pruebas que comenzamos a trabajar en el año 85. Ingresamos al campo San Pedro, de manera irregular, por así decirlo, porque nunca tuvimos la autorización oficial para ello”. San Pedro es el campo militar donde se encontraron 8 cuerpos en fosas comunes, de los cuales se pudieron identificar cuatro, gracias al trabajo del Equipo de Antropología Forense de la Nación.

En otro aspecto hizo referencia a que “hace poco que un trabajador municipal de Laguna Paiva dio testimonio, lo que quiere decir que hay mucho por hacer y que las personas siguen revelando cosas que antes no decían”. No obstante dijo que para los militares que siguen reivindicando el proceso “donde están los desaparecidos debe ser el mayor secreto del mundo, lo tienen bien guardado”. Previamente le había recordado a quienes reclaman “reconciliación” y “perdón” que “los militares no han dado ninguna muestra de estar arrepentidos de lo que hicieron, al contrario, lo reivindican”.

No falta el permanente reconocimiento a las Madres de Plaza de Mayo. “Yo las veo a las madres sentaditas horas enteras escuchando los testimonios de los compañeros y esperando en las audiencias. Así, viejitas como están, se la siguen bancando, siguen yendo a los juicios”, lo que arrancó unánimes aplausos en el Salón.

En sus tramos finales, Koffman recordó un discurso de Matías Pon, hijo de Gustavo Pon, ciudadano de Gualeguaychú desaparecido, rescatado y reconocido por el Equipo de Antropología Forense en el campo militar de San Pedro.

Dijo Pon “a mi me gusta pensar que los compañeros que no encontramos desde algún lugar nos están mirando, están con San Martín, con Artigas, con Bolívar, están con Yrigoyen, están con Evita, están con el Che”.

La exposición y presentación de “Mirar la tierra…” contó con el auspicio de la Comisión Municipal de la Memoria, la Municipalidad de Concordia; la Delegación Regional de Derechos Humanos con sede en Concordia y dependiente de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provinicia y el Área Joven de CAFESG.

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