23 de abril de 2012 | Destacado, Nacionales.

Lorenzino subrayó que ‘España no tuvo ningún apoyo’ del G-20 por YPF

Cumbre en Washington

ypf-argentina“Quedó muy claro en el transcurso de las reuniones que el G-20 no es un foro para tratar temas bilaterales y muchísimo menos para debatir temas de un Estado soberano con una empresa de ese mismo país”, señaló el ministro de Economía.

El ministro de Economía Hernán Lorenzino encabeza por estos días la delegación argentina que participa en Washington de la Asamblea anual del Fondo Monetario y el Banco Mundial, que fue precedida por la Cumbre de ministros de Economía y Finanzas del G–20. En ese marco, destacó el rechazo en ambos encuentros a pronunciarse sobre YPF y la percepción sobre el futuro de la crisis económica en Europa.


“Quedó muy claro en el transcurso de las reuniones que el G–20 no es un foro para tratar temas bilaterales y muchísimo menos para debatir temas de un Estado soberano con una empresa de ese mismo país, independientemente de dónde son esos capitales, extranjeros o no. Una interpretación distinta es muy rebuscada. La referencia a la que hizo mención el ministro español –se refiere al ministro de Economía Luis de Guindos– es a un lenguaje que se viene repitiendo en cada uno de los comunicados del G-20, al menos desde 2008. Entonces, interpretar que ahora se dijo algo distinto suena bastante rebuscado. No hubo ningún apoyo a esta cuestión. De hecho, las declaraciones de quien comanda hoy el G–20, que es el ministro de Finanzas de México, fueron elocuentes”.

–La postura del FMI coincidió con la del G-20. ¿Lo sorprendió?
–En cada de una de las oportunidades que tuvimos en estos dos últimos días para explicar las razones de la decisión que la presidenta tomó y que está siendo analizada por el Congreso no ahorramos palabras, hicimos todo lo posible para difundir cuál era la posición de la Argentina frente a todos los interlocutores que tuvimos. En este sentido, es muy importante resaltar el apoyo que como catalizador de esta cuestión tuvo la decisión no sólo entre los argentinos sino también en el Congreso, y dentro de este no sólo de la bancada oficial sino también del acompañamiento de la oposición. Cuando los demás países ven que esta decisión de Argentina no sólo se enmarca dentro de las normas que regulan la cuestión en la Argentina, sino que además tiene legitimidad en la sociedad y que tiene legitimidad democrática en la toma de la decisión y a su vez es acompañada por todo el arco político, claramente se empieza a percibir que la cuestión tiene un fundamento muy fuerte.

–¿Esperaba una postura más dura por parte de los demás ministros de Economía que participaron de los foros del G–20, G–24 o del FMI?
–Uno tiene un rol que cumplir y en este caso nos tocó explicar una decisión de un país soberano en un marco en donde diría que algunas de las autoridades de estos organismos empezaron estas reuniones con una opinión y luego de las explicaciones que brindamos terminaron comprendiendo nuestra posición.

–El escenario internacional no parece menos complicado hoy de lo que estaba hace un año atrás. ¿Qué puede suceder en las reuniones plenarias del FMI?
–Se ha discutido mucho en el ámbito del G-20, que es lo que finalmente da el marco a estas reuniones con el Banco Mundial y el FMI. No espero nada en particular respecto a YPF, espero que se siga avanzando en la agenda que el G-20 ha marcado. Es una reunión que está atravesada básicamente por la cuestión del recrudecimiento de la crisis o al menos lo que se percibe como una recaída en Europa y cómo eso impacta una vez más en los países emergentes. La otra cuestión pasa por seguir con estas “viejas nuevas ideas”, esto es, quieren hacer aparecer como nuevas ideas lo que en realidad son viejas. Se trata de las recetas que se les dictan a los países que están en crisis. “Sigan profundizando su crisis que merced a hacer recaer el costo en la gente, los países van a salir.” Claramente, la Argentina y otros países han demostrado que ese no es el camino.

–Algunos sectores reclaman la vuelta al mercado externo como forma de financiamiento. Sin embargo, la Argentina volvió a subrayar que no está dispuesta a tomar deuda. ¿Por qué?
– La Argentina está embarcada en lo que la presidenta ha denominado una política de desendeudamiento, y creemos que eso es fundamental. Uno mira hoy la situación de Europa y muchos países avanzados, y se congratula de la visión de la presidenta en el sentido de que es un objetivo que nos tenemos que dar los argentinos, de que nunca más tengamos un ratio de deuda/PBI como en 2002. Ese año, todos los argentinos teníamos que trabajar casi dos veces lo que producíamos para pagar la deuda. Hoy el ratio de deuda/PBI es menor al 15% con el sector privado. Antes había un efecto Tequila o Sudeste Asiático y la Argentina quedaba dada vuelta. Hoy hemos pasado una crisis sin precedentes como la caída de Lehman Brothers prácticamente sin que se notara. Y esto, básicamente, tiene que ver con esta política de desendeudamiento.

–¿Qué percepción existe entre las delegaciones sobre la crisis que atraviesan Europa y Estados Unidos?
–Hay una percepción de que estamos mejor que hace tres meses pero todavía existen los riesgos de que haya una recaída y principalmente en Europa están fuertes. Algunos países han captado la atención de los demás, como lo que pasa en España. Diría que hay un optimismo moderado acerca de que se sigue saliendo de la crisis pero con riesgos todavía grandes de recaída. Y la percepción que se reafirma es que siguen siendo los países emergentes como Argentina los que respaldan y soportan el peso de que la economía global siga creciendo. Hoy más del 80% del crecimiento global es explicado por los países emergentes. Mirando para adelante, las proyecciones son que esto va a continuar siendo así.

–¿Cuáles son los discursos predominantes en la cumbre con respecto a la actual crisis? ¿Qué puede esperarse?
–Más allá de este diagnóstico, creo que hay un reconocimiento de la necesidad de analizar y reaccionar eventualmente frente a las medidas que han tomado los países avanzados para superar la crisis. Cómo esas medidas pueden afectar en el futuro a los países emergentes. O sea, se empieza a hablar de algo que Brasil, Argentina, India, Corea han dicho en el pasado, y que tiene que ver con que los emergentes están siendo hoy la locomotora de crecimiento global. Hay que cuidar, en ese sentido, que lo que se está prescribiendo a los países que hoy están en crisis no ponga en riesgo el crecimiento global que hoy es representado por los países emergentes. Me parece muy interesante porque tiene que ver con muchas de las cuestiones que la Argentina ha venido empujando en estos últimos años con otros países emergentes. Se reafirma el acierto de las políticas que se vienen llevando adelante, y responden a plantearse objetivos que tienen que ver con el crecimiento, la creación de empleos, que es lo que produce inclusión social, la industrialización. Esas metas se ven reafirmadas en la realidad y serán las herramientas para protegerse frente a lo que pueda venir de afuera.

TiempoArgentino

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