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30 de agosto de 2010 | Provinciales.

«La violencia familiar», cada día se manifiesta más en las escuelas

Quienes trabajamos en educación no podemos dejar de escuchar todos los días a los padres de nuestros alumnos decirnos: “tienen que hacer algo con Fulanito, otra vez le pegó a mi hijo”, o palabras similares. Se nos piden soluciones y apenas podemos dar algunas respuestas acerca de lo que pasa. Se habla de la violencia escolar, pero lo que nos sucede todos los días no es eso.. es violencia que se manifiesta en la escuela, que no es lo mismo.

Escrito por  Prof. De Educ. Especial Natalia Pompar.-  Lo que vemos en la escuela es el estornudo de la gripe; es decir, un síntoma de lo que está pasando en la sociedad en la que estamos inmersos. La escuela es el lugar donde el niño puede hacer activamente lo que sufre día a día de forma pasiva. En las instituciones a las que pertenece, sufre violencia simbólica, el ejercicio del poder de ese otro que tiene más que él, y que le dá cuándo, cuánto y cómo quiere.

Es un niño que proviene de una familia que generalmente no tiene las necesidades básicas satisfechas (según el psicólogo Maslow hay 5 niveles de necesidades, en el más básico se encuentra la necesidad de alimentos, evitar  el dolor, y de amor, entre otros;  en el segundo nivel se encuentra la necesidad de seguridad y protección –salud, empleo, moral, familiar–).

Las personas que no pueden sentir satisfechas sus necesidades terminan atravesando situaciones que los hacen sentir en inferioridad de posición. Si en algún momento esto es así deberán revertirlo mediante la conducta para no sucumbir psicológicamente. “Si para el Estado soy inferior, en casa seré superior; si para mi familia soy inferior, en la escuela seré superior”… y cuando digo superior o inferior me refiero al ejercicio del poder mediante la violencia; “si soy violentado, luego violentaré”.

La ayuda que dan las políticas sociales son solo asistenciales, y más bien asistencialistas. No se está logrando trabajar en la prevención de estas cuestiones. Las escuelas necesitamos ayuda, y nos están dejando solos… Se les pide a los docentes que “impongan autoridad”, cuando sabemos que es imposible, ya que no hay una estructura previa de la autoridad para que el niño comprenda que autoridad no es autoritarismo, ni sinónimo de golpes, gritos o poder.

No nos dejen solos, apóyennos, acompáñennos a construir un mañana mejor, un hoy mejor. Trabajemos para que las políticas no ejerzan violencia simbólica, para que desde la salud se pueda favorecer la satisfacción de las necesidades, para que los papás y las mamás tengan una red de apoyo donde ser escuchados y orientados… QUEREMOS PARAR LA VIOLENCIA, PERO ES UN TRABAJO DE TODOS, COMO COMUNIDAD… Practiquemos la tolerancia en casa, con nuestros hijos, en la calle, con el vecino, en el trabajo.

TOLERANCIA, COMUNICACIÓN, AUTOCRÍTICA Y RESPETO… si obramos con ellas podremos hacer algo al respecto de “Fulanito, que pegó otra vez…”

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