8 de febrero de 2010 | Provinciales.

Habrá lluvias hasta junio

PREOCUPACIÓN . Los especialistas lo atribuyen al fenómeno de El Niño temporal-cfc41

TORMENTAS. Las previsiones de los especialistas indican que el período de lluvias, abundantes y continuas, se podría extender hasta mediados de año. Los informes técnicos anticipan que los próximos meses serán de precipitaciones superiores a los valores normales con tormentas intensas y eso traerá aparejado un crecimiento en el nivel de los ríos en la Provincia. Si bien es imposible predecir hasta qué altura llegará en esta oportunidad el río Paraná, ya se han detectado incrementos en los niveles medios. Primero comienza a levantarse viento, enseguida se ve un halo de luz e inmediatamente se escucha el trueno y luego las primeras gotas. Pero a los pocos minutos, eso que parece una lluvia de verano se convierte en una tormenta feroz que se lleva consigo árboles, luminarias, postes de teléfono, techos y hasta casas completas.

Eso que parece un nuevo fenómeno, los expertos lo atribuyen a El Niño, un proceso provocado por el desplazamiento de una enorme masa de agua caliente por el Océano Pacífico, que genera humedad en el aire y lluvias abundantes y continuas, y no se animan a vincularlo con efectos del cambio climático. Sin embargo, coinciden en que se trata de una manifestación “leve” y que hubo períodos de precipitaciones más intensas que el actual. Ante esto, el Gobierno provincial anunció la puesta en marcha de un programa destinado a diagnosticar con antelación y afrontar las contingencias de las condiciones climáticas cambiantes y extremas que se viven en estos días. El proyecto prevé una convocatoria amplia a expertos, funcionarios y aquellas personas afectadas directamente por el fenómeno para que realicen un estudio de la problemática climatológica y elaboren propuestas estratégicas. Por su parte, especialistas externos están analizando estadísticas tradicionales sobre intensidad y frecuencia de lluvias y los datos de estaciones meteorológicas de principios del siglo pasado en Entre Ríos y otras provincias. Inclusive, existen informes técnicos que reconocen un aumento en los promedios de temperaturas, humedad y nivel de los ríos en la región, que hacen que se produzcan cambios desde el punto de vista biológico. Los estudios anticipan precipitaciones normales o superiores, con alta variabilidad espacial en el Litoral, sur de Brasil y en las cuencas de Paraguay y Uruguay, que daría lugar a una tendencia relativamente alta en los caudales de los ríos hasta marzo. Si bien es imposible predecir hasta qué nivel llegará el río, hay tendencias climáticas que indican que habría un escenario de aguas altas persistentes para los próximos meses. Pero está claro que el pico de la creciente no ha llegado.

EL NIÑO. El ingeniero hidráulico Oscar Duarte admitió que “hay lluvias más frecuentes y de mayor intensidad y una de las principales causas del aumento de las precipitaciones es el fenómeno de El Niño”, al tiempo que reconoció que “en los últimos años se han dado tormentas de intensidades extremas en regiones donde no había antecedentes, pero atribuirlo a un fenómeno de cambio climático es más difícil de saber. Si bien hay algunos parámetros, como un aumento de las temperaturas medias y de la intensidad de las lluvias, que darían indicios de ello, no se puede asegurar tan fácilmente”. En tanto, el meteorólogo Alejandro Gómez, de la consultora Ecomet, coincidió en que “se trata de características típicas de la corriente de El Niño, que ya se habían anunciado a mediados de noviembre, de manera que no es algo excepcional sino que todos los factores que se viven actualmente no escapan a una situación esperable”, aunque reconoció a EL DIARIO que “hubo lugares donde se produjeron tornados, que es la expresión más violenta de las tormentas, y ese poder destructivo sí es un dato que debe ser analizado con más detenimiento. Pero es un fenómeno que no escapa a otras situaciones vividas en épocas anteriores”. En tanto, Duarte admitió también que el fenómeno climático y la mano del hombre han modificado el régimen del río Paraná: “Antiguamente tenía dos picos de crecientes que se daban en abril y en diciembre. Pero la cuenca es muy dinámica y este río no es el mismo de hace unos años porque, además, está regulado por la gran cantidad de represas hidroeléctricas que hay en Brasil. Evidentemente los embalses regulan el río, pero en épocas de lluvias es más difícil regular semejante masa de agua que tiene el río Paraná”. Si bien, en este momento se vive un período de crecida del río, Duarte aseguró que “en los últimos 40 años hubo alteraciones y se han detectado incrementos en los niveles medios del río”.

RÍO EN CRECIDA. Según el último informe del Instituto Nacional del Agua (INA), en Paraná, la altura del río arribaría a los 5,43 metros el domingo 7 de febrero y crecería hasta los 5,49 metros el viernes 12. Pero ese nivel ya fue sobrepasado. La crecida del río ya afecta a las poblaciones ribereñas en toda la costa. Una gran cantidad de familias debieron abandonar sus casas por la llegada del agua en varias localidades entrerrianas. Antes hubo fuertes tormentas que provocaron voladuras de techos y desborde de arroyos. Al respecto, Duarte explicó a EL DIARIO que “hay muchas ciudades que están construidas sobre valles de inundación. Cuando aumenta el nivel del río, inmediatamente resultan afectados los pobladores ribereños, pero el de los núcleos urbanos es otro problema: las ciudades crecen cada vez más aceleradamente que las obras de desagües, sobre todo las superficies impermeables, y esa agua que antes se infiltraba hoy se escurre y termina en los desagües, que ven incrementado su caudal producto de la impermeabilización de la cuenca. A eso se suman la falta de cultura ciudadana en el cuidado de los desagües y la falta de mantenimiento. Por eso se producen las inundaciones que se ven a diario en las ciudades. Todo pasa por generar una conciencia colectiva urbana de lo que se llama ‘cultura del agua’ para evitar este tipo de fenómenos”. En este contexto, hay dos certezas para los próximos meses: que el nivel del río seguirá en aumento y que persistirán las lluvias al menos hasta marzo –aunque un informe que dio a conocer la Bolsa de Cereales y otro anterior elaborado por la Entidad Binacional Yaciretá advierten que se prolongarán hasta junio–, pero es difícil pronosticar con exactitud lo que pasará con el río porque no se puede prever cuánto lloverá. “Hay indicios de que las precipitaciones serán normales o mayores a lo normal y entonces el río tendrá mayor caudal, pero es imposible saber qué nivel tendrá”, apuntó Duarte. Si bien el Litoral ha sido históricamente una zona de mucha humedad, ha sufrido un aumento significativo de las precipitaciones medias anuales y también en la frecuencia de lluvias y tormentas extremas, que han provocado inundaciones que en los últimos años afectaron a Entre Ríos. Ese impacto se ha mitigado a través de obras de desagües, estabilización y canalización de barrancas y defensa contra las inundaciones en varias localidades y se evitó que las catástrofes afectaran a más gente. Pero está probado que han sido insuficientes. Como también lo es el precario sistema salud, que en este contexto debe incrementar los niveles de vigilancia de las enfermedades que prevalecen o de aquellas nuevas que están apareciendo, para que los sistemas de salud se preparen para recibir eventuales epidemias. (El Diario)

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