29 de marzo de 2010 | Provinciales.

Entre Ríos: «La interna altera la relación de fuerzas en la Legislatura»

Hay dos hechos políticos que destacan en la semana que pasó: el acto de Busti en la Rural y la reunión de Urribarri con la cúpula radical. Ambos pueden encontrarse en un punto: su posible incidencia en la Legislatura, donde por estos días se debate cuándo y con qué ley se irá a elecciones.

El primer plenario provincial del Peronismo Federal que el presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Busti, encabezó el 24 de marzo en la Rural de Paraná ofreció un retrato bastante fiel de la situación del ex gobernador en la interna peronista. El potente marco de asistentes está diciendo que conserva su capacidad de convocatoria entre la militancia, pero la ausencia de varios dirigentes que lo venían acompañando revela las bajas que viene sufriendo en la puja interna con el gobernador Sergio Urribarri.

1 entreriosEl plenario del Peronismo Federal no era cualquier acto. No podía dar lo mismo estar o no estar en la primera manifestación de carácter provincial que ofrecía el edificio antikirchnerista que con tanto esmero y pompa se lanzó a construir Busti a mitad del año pasado, tras las elecciones del 28 de junio y como una forma clara de marcar la mayor distancia de aquel revés de las urnas que nunca asumió como propio (a pesar de haber actuado fuerte en la campaña y llevar a su esposa, Cristina Cremer, como principal figura de la lista) sino que lo cargó en la cuenta del kirchnerismo y sus errores en el manejo del conflicto agrario.

Vaya si era importante estar en la primera oportunidad que tenía Busti para exhibir, no sólo local sino también nacionalmente, los resultados de su esfuerzo. Pero al plenario anti k de Entre Ríos faltaron varios y esas ausencias dejaron ver que el operativo de cooptación que el oficialismo había desatado con el ruidoso pase de Juan Carlos Cresto (en su designación en la CTM de Salto Grande) y el acercamiento con el jefe de la bancada de diputados del PJ, José Allende (que el viernes último dio otro fruto en un acuerdo con UPCN, el gremio que controla el legislador), estaba recién en sus comienzos.

El tiempo dirá si las ausencias de hombres como Héctor Strassera (Concordia), Hernán Vittulo (Gualeguay), Juan Carlos Almada (Victoria), Raúl Taleb (Diamante), Rubén Adami (Colón), Aurelio Suárez (Nogoyá), Daniel Bescos (Paraná) o Carlos Garbelino (Victoria), suponen un pase a las filas del urribarrismo. Lo concreto es que ninguno de ellos dijo presente en esta instancia tan importante del armado bustista. Y todos son legisladores que se contaban hasta aquí como parte de los votos que respondían al ex gobernador.

Según como se termine desenrollando el ovillo, el acto del 24 en la Rural podría marcar un hito del cambio de relaciones de fuerza en la legislatura, donde el ex gobernador ha mantenido un predominio, pero donde ni Busti ni Urribarri ostentan un absoluto control como para imponer una posición ante un tema tan sensible como es el electoral.

POSICIONES. Busti dijo el miércoles que quiere que se voten autoridades provinciales el mismo día que la elección de presidente, fijada para octubre de 2011. Y que la interna debía saldarse también en simultáneo con las primarias nacionales de agosto del año que viene.

El Gobierno, en cambio, trabaja sobre la hipótesis de elecciones provinciales en marzo de 2011, con internas (regidas por la cuestionada ley Castrillón) a fines de 2010. La razón política: cuanto antes se vaya a internas, más difícil será para Busti conseguir el apoyo de intendentes (principales aliados de Urribarri) a los que todavía le restará un año entero de gestión enfrentados al gobierno que dispone de los recursos.

Hay en el medio toda una discusión legal. Desde la oposición se sostiene que no se puede repetir el esquema electoral que llevó a Urribarri al gobierno (internas a fines de 2006/ generales provinciales en marzo 2007) por la sencilla razón de que, en medio, hubo una reforma constitucional que cambió las cosas. Argumentan que ahora es la legislatura la que debe fijar la fecha de elecciones provinciales generales por medio de una ley, y que la legislación que regula las internas (ley Castrillón) es inconstitucional tras la reforma de 2008 que, por caso, torna obligatoria la representación de las minorías partidarias.

En el urribarrismo afirman que si la Legislatura no avanza con esto, rige la ley vigente, que no es otra que la que usó Busti en 2007 para facilitarle las cosas a quien era por entonces su delfín, el candidato Urribarri. Se trata de la vieja ley 2.988, del año 1934, que fija las elecciones para el tercer domingo de marzo.

Juegan con que nadie tiene el absoluto control del Poder Legislativo para el caso de que una asamblea legislativa deba tratar un seguro veto del Ejecutivo a una ley que ponga una fecha de elecciones que no sea marzo. Incluso hasta creen que no sería necesario llegar a esa instancia, porque aseguran que una iniciativa de este tipo se caería en el Senado, donde el oficialismo se siente más seguro.

PATA RADICAL. En este marco de paridad de fuerzas, o más precisamente, de ausencia de un fuerte predomino político en el Poder Legislativo, la reunión que esta semana tuvo el Gobernador con la dirigencia de la UCR cobra un especial interés.

Los radicales no coinciden con el esquema electoral del Gobierno. Su bloque de seis diputados ha presentado un proyecto que pretende fijar elecciones provinciales en septiembre y se oponen al mes de marzo porque consideran perjudicial una larga transición hasta el cambio de gobierno de diciembre.

Están más cerca de la fecha que plantea el bustismo. Es más, políticamente a la UCR le convendría la simultaneidad. Después de todo, fue la escena nacional la que los devolvió al triunfo el 28 de junio. Pero la UCR no quiere mezclar las cosas y propone septiembre.

Así planteado, cuesta imaginar un acercamiento de los diputados radicales a la posición del Gobierno. Aseguran que la reunión del jueves no produjo ningún resultado en este sentido, más allá del rechazo radical a la ley de lemas que el Gobierno terminó de descartar.

No obstante, en la memoria de todos está fresca la consecuencia del anterior diálogo político de Urribarri con la cúpula radical, en agosto del año pasado, que derivó en una aceitada relación del Ejecutivo provincial con los intendentes de la UCR. Incluso y sin llegar al extremo de las ponderaciones políticas hacia Urribarri que prodigó sin pudores el jefe comunal de Maciá, Ricardo Troncoso, en estos meses se han podido escuchar contundentes expresiones de conformidad de radicales con responsabilidades de gestión hacia el Ejecutivo provincial.

Pase lo que pase, hay un dato verificable: en la actual coyuntura, Urribarri y la UCR tienen un enemigo común.

Referencias

No hay que perder de vista que apenas una semana antes del plenario provincial del Peronismo Federal, Busti venía de dar un par de pasos a la derecha al recibir en su despacho y fotografiarse con Francisco De Narváez. Aunque no se explicitaran acuerdos políticos en lo que se presentó como un encuentro «protocolar», el ex gobernador pasó a ser una suerte de referente provincial -el único referente, ya que ni la gente de Unión Pro lo sostiene- del empresario colombiano que quiere ser presidente y que encuentra en la actual acefalía del antikirchnerismo un buen canal por donde avanzar.

Este hecho le vendría a poner al menos una cuota de discusión político- ideológica a lo que en los últimos diez días se mostró como un mero pase de dirigentes que reforzó el perfil pragmático de la construcción política oficial en la provincia. Cuesta hallar alguna fibra K en las trayectorias de hombres como Juan Carlos Cresto y José Allende.

A propósito de menemistas, lo concreto es que De Narváez dejó de ser para Busti un paracaidista de la política que puede reemplazar la militancia con millonarias inversiones en publicidad y que tiene más de Pro que de peronismo.

A no pocos sorprendió que Busti aceptase correr el riesgo de sumar para Urribarri con el rechazo que el hombre de tatuaje al cuello despierta en amplias filas del peronismo. Diez días después, un encuestador del oficialismo, como es Horacio Robustelli, tiró una pista: dijo que en el último mes Kirchner y El colorado «se cortaron solos» en la consideración de los presidenciables que hacen los entrerrianos consultados, dejando rezagado Reutemann y su indecisión.

( Por Pablo Bizai, para El Diario)

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