6 de abril de 2015 | Destacado, Internacionales.

El Papa pidió por la paz mundial: «Debemos ponerle fin a años de divisiones»

_francEl papa Francisco presidió esta mañana en El Vaticano la misa de Pascua, que marca para los católicos la resurrección de Jesús, en un contexto mundial de violencia sangrienta en nombre de la religión.
Encabezó la ceremonia bajo una fuerte lluvia en la explanada de la basílica de San Pedro, donde, como cada año, se instalaron grandes parterres de flores frescas de colores vivos. Esta tercera Pascua que celebra Francisco desde su elección en marzo de 2013 está ensombrecida por la masacre de los yihadistas somalíes shebab contra estudiantes, en su mayoría cristianos, de la universidad Garissa de Kenia, que el jueves dejó 148 muertos.
El papa se refirió repetidamente en estos últimos meses a una «tercera guerra mundial», que se desarrolla «por partes».

«Hoy vemos a nuestros hermanos perseguidos, decapitados y crucificados por su fe en Ti, bajo nuestros ojos o a veces con nuestro silencio cómplice», acusó el viernes en el Coliseo Francisco, al final del Vía Crucis.

Las masacres y el número masivo de refugiados en Siria e Irak, el caos en Libia o en Somalia con repercusiones en Kenia, los enfrentamientos civiles en República Centroafricana, los atentados anticristianos en países como Pakistán, su represión en China y Corea del Norte: el número de países donde los cristianos se ven amenazados es amplio.

El Papa dará después su «bendición a la ciudad y al mundo («urbi et orbi»).

Para el papa argentino, la Semana Santa es un momento intenso y agotador: celebró dos misas el jueves, presidió el viernes el ritual de la Pasión en la basílica de San Pedro y el Via Crucis en el Coliseo. El sábado, celebró la Vigilia Pascual, durante dos horas y media.

Aprender de las mujeres

Durante esta vigilia, invitó a los católicos a aprender «de las mujeres discípulas» de Jesús el conocimiento del misterio de la fe.

Francisco administró los sacramentos del bautismo y de la confirmación a una keniana, a una camboyana, a cuatro italianos, tres albaneses y un portugués.

El papa explicó que el misterio de Pascua «no era un hecho intelectual» sino accesible gracias a una actitud de humildad: «Para entrar en este misterio, es necesaria la humildad de inclinarse, de descender del pedestal de nuestro yo tan orgulloso, de nuestra presunción: la humildad de redimensionarse», dijo.

También dijo que para comprender ese misterio se requiere «no tener miedo de la realidad: no cerrarse en sí mismo, no huir ante lo que no comprendemos, no cerrar los ojos ante los problemas, no negarlos, no eliminar los puntos de interrogación».

Comentarios sobre la noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

compartí esta nota