3 de noviembre de 2009 | Provinciales.

El calor provocó la muerte de miles de gallinas ponedoras

Cientos de miles de aves de corral murieron el viernes por “estrés por calor”. Para el sector avícola entrerriano, las pérdidas se cuentan en millones de pesos. En el caso de las gallinas ponedoras, se debieron incinerar unos 300 mil animales, cuyo precio promedio oscila los 15 pesos cada una. Hace 10 años que no se registraba un fenómeno de estas características.

Por las altas temperaturas que se registraron el viernes en Entre Ríos, miles de gallinas ponedoras y productoras (pedigree) murieron. Según pudo saber EL DIARIO, las pérdidas económicas superarían los 10 millones de pesos. Sólo en la Cabaña Feller, en Crespo, el 10 % de las gallinas fértiles (es decir, las productoras de pollitos BB) murieron, lo que les representó una pérdida económica de 1,5 millones de pesos.
Las zonas más afectadas por el golpe de calor, fueron las granjas ubicadas en Paraná Campaña, entre ellos Crespo, Viale y Ramírez; pero también se registraron muertes en Córdoba, Tucumán, Santa Fe. De acuerdo a los datos suministrados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), a las 15 del viernes la temperatura trepó los 37,5 grados celsius y la sensación térmica fue de 42,6º, lo que provocó la muerte súbita de cientos de miles de gallinas ponedoras y productoras en la región. Las causas de la muerte, fue “estrés por calor”.
Hace 10 años que no se registraba un fenómeno, de estas características en actividad avícola entrerriana, como la que se registró el viernes pasado. Las muertes se cuentan por cientos de miles. En el caso de las gallinas ponedoras, se estima que murieron unas 300 mil, lo que significa, a su vez, unos 200 mil huevos menos por día.

PRODUCCION. En el caso de las gallinas pedrigree (o productoras), las pérdidas fueron significativas. En Feller, un 10 % de estos animales murieron. “No sólo nos afecta la parte económica, sino también el ciclo productivo, lo que deberemos reprogramarlo con los proveedores. Cada gallina tiene una reproducción de unos 80 pollitos y, si se tiene en cuenta que cada núcleo (es decir granja) tiene una capacidad de 5.000 aves, esto significará que tengamos un faltante de unos 400 mil pollitos por núcleo” Sin ocultar su angustia por la situación, Motta explicó –casi con resignación— que las aves murieron y se vieron afectadas por el golpe de calor. “Fue el primer golpe de calor del año y esto provocó la muerte de los animales. Este fenómeno se registró en varias provincias, como Santa Fe, Córdoba y Tucumán. En Buenos Aires, no se registraron pérdidas porque estuvo lloviendo, situación que en esta región no sucedió”, explicó el empresario. En el departamento Paraná, Nogoyá y Diamante, se estima que la mortandad fue de un 15 % de aves. “En algunos establecimientos la mortandad fue del 2 % y en otros, fue del 10 % y en otros, depende de la automatización de las granjas, fue del 15 %”, indicó Motta.
En el caso de Feller, según calculó el empresario, las pérdidas rondarían el 1,5 millones de pesos, que en animales representa entre 70 y 100 mil aves. gallinas muertas

PONEDORAS. En el caso de las ponedoras, Edelmiro Folmer, presidente de la Agrícola Regional de Crespo y presidente de la Fiesta de la Avicultura (próxima a realizarse), reconoció que la mayor cantidad de muertes se produjeron el viernes (unas 300 mil aves), cuando la temperatura superó los 40 grados.
“Para nosotros como para las aves fue sorpresivo este golpe de calor. Por lo general, desde los primeros días de diciembre y todo enero, se van preparando a los animales para el calor. No sólo se aclimata el lugar sino también a las aves, con alimentos atérmicos”, explicó a EL DIARIO, Folmer.
Las aves mueren por asfixia, ya que el calor les provoca problemas respiratorios y cardíacos. Para los veterinarios, se denomina “muerte por estrés”. La temperatura del ave es de 37 grados, por lo que los galpones deben estar aclimatados entre los 20 a 27 grados; superado esa temperatura, el animal comienza a tener problemas respiratorios, lo que le provoca la muerte, dijo el veterinario Héctor Shell, director de producción porcina y avícola de la provincia.
“La verdad, no recuerdo que esto haya pasado en otras épocas. El golpe de calor fue sorpresivo y no nos dio tiempo a nada, porque en pocas horas, la temperatura subió bruscamente. Ni con ventiladores ni regando se pudo bajar la temperatura en las granjas”, destacó Folmer.

 

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