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29 de octubre de 2010 | Provinciales.

Condenado a 18 años de prisión por la muerte de un remisero en Federación

El imputado Ricardo Ismael Flores (24) fue condenado a la pena de dieciocho años de prisión por la muerte del remisero Rodolfo Juan Confalonieri, de 72 años de edad, ocurrida en el departamento de Federación. El condenado es de la localidad de Lima, Zárate, provincia de Buenos Aires.
La investigación se inició el 16 de enero de 2008, cuando se tomó conocimiento de la muerte del remisero Confalonieri, producida por un arma blanca, lo que le provocó numerosas heridas.
Tras la agresión, el criminal transportó el cuerpo de la víctima y lo dejó abandonado en un camino vecinal que conduce a Colonia Alemana, desde la Ruta Nacional 14, aproximadamente a 700 metros de la misma. Luego se apoderó del vehículo de la víctima, un Gol marca Volkswagen, y posteriormente lo abandonó en Concordia, en la vía pública, en calle Entre Ríos a la altura del 461.
El caso se ventiló en una audiencia pública y oral realizada en la Sala en lo Penal, y el juicio fue presidido por el Dr. Martín F. Carbonell e integrado por los Dres. Patricia L. Pérez y Carlos F. Larrarte.
El juzgador analizó las abundantes pruebas reunidas en el expediente: allanamiento, pericias de ADN, exámenes médicos, y declaración de testigos, entre otras.
A continuación, reproducimos algunas de las consideraciones que llevó al juzgador a dictar la sentencia condenatoria.
Los cabellos hallados en el auto del remisero -abandonado en la vía pública de Concordia y con las llaves puestas-, fueron cotejados con los extraídos al imputado, concluyendo la pericia que dos de los pelos secuestrados, uno levantado del apoyacabeza del asiento delantero izquierdo y otro del respaldo del asiento delantero derecho, comparten características morfológicas con los pelos sacados al condenado.
El estudio de ADN practicado por el servicio de Genética arrojó que de los pelos extraídos al imputado se obtuvo un patrón genético que es compatible con el material tomado de debajo de las uñas de la víctima. En la franela y en el material tomado de debajo de las uñas de la víctima contenía patrones genéticos compatibles con el mismo.
Corresponde destacar -advierte el magistrado- que en la misma fecha del hecho la empresa Flechabus vendió por ventanilla a las 15,50 un pasaje Nº 187540271 desde Concordia a Zárate con salida a las 16,30 y llegada a Zárate a las 21,40 a nombre de Ricardo Flores DNI Nº 32.066.047 abonado con $ 57 en efectivo.
Tales pruebas, como el informe policial sobre la venta del pasaje a Flores y las manifestaciones de una testigo, indican sin dudas que Flores estuvo en esa ciudad (Federación) el día del hecho al menos a las 15,50 y viajó en colectivo a Zárate. Asimismo corresponde destacar que el viaje de Flores hacia Zárate en colectivo se inicia en esa ciudad donde posteriormente, a la mañana siguiente, fue encontrado el auto de la víctima abandonado en la vía pública con las llaves puestas, habiéndose acreditado que en sus asientos delanteros se encontraron pelos morfológicamente iguales a los del imputado.
Respecto a las llamadas efectuadas desde el celular de la víctima, tanto durante el día 16/1/08 como en los días posteriores hasta el 20/1/08, no queda duda alguna respecto de la utilización del celular de la víctima por parte del imputado después de acaecido el hecho, lo que desvirtúa completamente la alegación de la Defensa en cuanto a que el mismo le fue prestado por un desconocido compañero de su viaje en colectivo desde Concordia a Zárate el 16 de enero de 2008.

El Juzgador se refiere a las pruebas reunidas y que han sido determinantes de la autoría del procesado, en consonancia con la comprobación de la presencia de Flores en Santa Ana una semana antes del suceso y hasta el mismo día del hecho, lugar donde requirió al menos en dos oportunidades los servicios de remise de Confalonieri desde su teléfono celular, las dos llamadas del celular de Bellofiglio a Confalonieri a pedido de Flores para que el día siguiente fuera a buscarlo a Santa Ana para llevarlo a la Terminal de Chajarí, el hallazgo en esta ciudad del auto de la víctima con las llaves puestas en la vía pública, la presencia del imputado en esta ciudad para sacar un pasaje a las 15,50 del día del hecho con destino a Zárate, y las distintas llamadas que realizó y mensajes de texto enviados a partir de las 16,25 de ese mismo día hasta al menos el 20 de enero con el teléfono celular de la víctima, todo lo que se encuentra acreditado con los distintos informes y secuestros, unido a las manifestaciones de la testigo Bellofiglio, lo llevan en definitiva a concluir, con certeza, que se encuentra debidamente acreditada la autoría de Ricardo Ismael Flores en el hecho: el homicidio de Rodolfo Confalonieri.
Finalmente, al establecer la pena, el juzgado tuvo en cuenta la naturaleza de la acción, el modo y los medios empleados para ejecutarla, para lo cual se tiene presente el total estado de indefensión en que se encontraba Confalonieri, tanto por encontrarse solo con el imputado al mando de su vehículo con el que trabajaba de remisero, como por su avanzada edad, las saña demostrada por Flores al provocarle al menos once heridas cortantes, tres de ellas con ingreso en los pulmones, el ataque artero del que fue víctima ya que no surge que el occiso haya podido ensayar al menos alguna defensa, el abandono del cuerpo en un lugar descampado, atar uno de sus brazos con la correa del bolso que llevaba, apropiándose de su automóvil para dejarlo abandona en otra ciudad y de su teléfono celular, todo lo que sin dudas demuestra su alto designio criminal. Por otra parte se tiene en cuenta la situación socioeconó-mica del encartado, su escaso nivel cultural, su juventud y falta de antecedentes penales, por lo que estimó justo y razonable aplicarle la pena de dieciocho años de prisión.
El fallo no está firme.

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