17 de diciembre de 2009 | Concordia, Destacado.

Concordia: se inicio la reconstrucción de “La Tortuga Alegre”

tortugaLos motivos por los cuales el acceso a “La Tortuga Alegre” está vedado es “para trabajar en la reconstrucción”, dice un funcionario de la CODESAL, “aparte todo lo que hay aquí está afuera porque no hay más depósitos, uno fue literalmente arrasado por las aguas, desde el piso al techo, y otro fue destruido de tal manera que no tiene paredes, ni portones. Aparte estamos trabajando con maquinaria vial para remover los escombros, estamos reemplazando cables de energía eléctrica y estando “en obra” es peligroso que ingresen personas y vehículos.

Es una medida transitoria, hasta que podamos acomodar un poco esto y luego se abrirá, pero es bueno que la gente sepa que no puede venirse hasta acá para no poder ingresar”.

 LOS DAÑOS

 Una recorrida por el lugar arroja una visión de película de guerra, a cada paso hay cosas destruidas o que el agua arrastró y las dejó en posiciones insólitas como en las que se encuentran sillones en las ramas de los árboles, casas rodantes sumergidas en la arena y varias otras destrozadas. La fuerza del agua en el lugar ha sido tan extraordinaria que destruyó la cantina de material, incluyendo el baño que había sido construido por la CODESAL, de otra cantina móvil, solo quedó el chasis, parte del resto se encontró a más de quinientos metros de su ubicación, una pieza que servía de depósito de materiales eléctricos desapareció y sólo quedó la escalera, a su lado un galpón que oficiaba de depósito, muestra sus paredes destruidas y sin puertas, “se las llevó el agua”, dice un operario y, agrega: “quién sabe por dónde andarán”.

 Un baño móvil aparece enterrado en la arena con sus artefactos sanitarios desparramados por las inmediaciones, el techo de paja que protegía del sol a sus usuarios, no está más, al igual que las puertas y las cabañas de enfrente tienen las aberturas rotas, sus muebles diseminados por todos lados y…están sin piso.

“Se lo llevó el agua que entró hasta aquí –y muestra la altura a mitad del lugar donde debía estar el piso y la ventana”, dice el funcionario, que nos guía por el lugar.

Más lejos, un juego para niños que se construyó la temporada pasada, muestra también los efectos del agua y, a su lado, los antiguos baños de “La Tortuga” son un desastre, paredes caídas, bloques enteros de paredes azulejadas se encuentran en el suelo y no hay una sola puerta en su lugar.

 En las duchas aledañas, el panorama es peor, toda la pared “este” cayó al suelo y estaba siendo removida por una retroexcavadora.

No hay una sola parrilla, los restos del casi centenar existente, están allí, destrui-das.

 Como no hay luz, los operarios que trabajan para la CODESAL tienen un grupo electrógeno pero la actividad principal parece centrarse en sacar escombros y amontonar cosas rotas: botellas, pedazos de chapas y palos que quedaron desparramados por cualquier lado, mientras entran camiones, algunos con arena y piedra, otros con ladrillos, hierros y cemento ¿para cuándo ?, pregunto y la respuesta es: “antes de año nuevo vamos a tener algo en funcionamiento”, por lo que habrá que esperar unos días para que se levante la clausura, vuelva la energía eléctrica y se pueda disfrutar de una playa que, hoy por hoy, con el río a más de 10 metros, no se vislumbra.

EN LA PEÑA

A pocos metros del paraje, se encuentra (o encontraba) la Peña “La Tortuga”, allí la fuerza del agua des-madrada hizo similar desastre. Lito Ferrari, dice: “mirá como nos quedó el quincho”, señala el lugar donde se alzaba orgulloso el lugar de reu-nión en la Fiesta Nacional Pesca de la Boga, en el suelo. “Esto –dice Lito- “nunca nos pasó”.

La escena circundante es similar a la del camping, como si también hubiera sido el blanco de una bomba atómica, baños destrozados, los estacionamientos de lanchas destruidos, un desastre de proporciones increíbles.

 El directivo de la peña, dice al cronista: “suerte que no le pasó nada a nadie, salvo los dos pobres caballos que se ahogaron” y cuenta que el día de la inundación “no dio tiempo a nada, el policía que los llevaba que es un hombre que sabe de equinos, pero a uno de los animales, lo picó una víbora y se enloqueció, y esto encabritó al otro, uno se ahogó al salir a la carrera loca y el otro –agrega- se enredó en el alambrado que estaba sumergido y también se ahogó, una lástima, el policía realmente estaba preocupado porque eran los caballos que el montaba y los quería, pero no pudo hacer nada, ni tampoco nosotros que quisimos darle una mano, pero no pudimos”.

Comentarios sobre la noticia

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

compartí esta nota