18 de febrero de 2012 | Concordia.

ASOMBRO POR LAS DECLARACIONES DE LA DIRECTORA DE EDUCACIÒN DE ESCUELAS SECUNDARIAS.

La Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades de la Central de los Trabajadores de la Argentina Paraná manifiesta su preocupación ante lo expresado por la directora de educación secundaria, Marcela Mangeón, sobre educación sexual.

Hemos quedado sorprendidas ante las declaraciones de la directora de educación secundaria, Marcela Mangeón quien expreso a diario junio digital días atrás y en un informe especial sobre la educación sexual en la escuela secundaria, “…en principio no es obligatorio, la capacitación se da en las escuelas que lo solicitan, y los contenidos se acuerdan con la comunidad, hay papás que no quieren que se haga un abordaje exhaustivo…”. Como así también agregó; “…Y hay contenidos que necesariamente se tiene que plantear, y el abordaje de esos contenidos es muy cuidadoso precisamente por estas cuestiones más personales de las familias”
Desde la central consideramos que es necesario recordar que la ley Educación sexual integral es de carácter obligatorio que debe regir en todas las escuelas. Que ya se cumplieron los cuatro años que otorgaba la Ley 26.150 que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (sancionada en 2006)…”
Algunos ministerios provinciales desarticularon contenidos, desalentaron la capacitación docente burocratizando su dictado sin demostrar interés ni apoyo, que sabemos necesitan este tipo de nuevas concepciones ya que plantear la integrabilidad de la educación sexual, sabemos que encontrara presiones, dificultades, condenas. Otras provincias han rechazado material escrito y apoyo teórico para editar sus propios cuadernillos como en Salta de “Educación para el amor”.
Cuando la Profesora Marcela Mangeón hace referencia a que “los contenidos se acuerdan con la comunidad”, estamos observando una expresión que se desprende de una forma de abordaje de la educación sexual centrada en mandatos religiosos como, “La escuela complementa la formación sexual que el alumnado recibe de sus padres”. “Aprender a vivir la sexualidad como un valor de forma; sana, positiva y responsable”.
Todos sabemos que muchos niños no tienen oportunidad de mantener charlas con padres u otros adultos que atienda a desmitificar lo que escuchan de los amigos, la calle, la televisión, y diferentes medios digitales, además de los cambios orgánicos que se originan en la medida que se acercan a la pubertad y adolescencia. No es cierto que todos los niños traigan nociones en educación sexual, que la escuela solo deba complementarlas. Como así también, que para aprender a vivir la sexualidad como un valor de forma sana, positiva, y responsable, solo sea posible por un esfuerzo de la voluntad.

Para lo anteriormente manifestado consideramos debe de haber nociones previas que se refieran a la prevención de la salud física y mental; y eso implica conocimientos y métodos sobre la prevención en violencia de género, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual (ITS) SIDA. Es la iglesia quien insiste en guardar contenidos para seguir imponiendo una forma de dominación sutil si se quiere, pero el objetivo sería no permitir contenidos de carácter teóricos-científicos, desde una perspectiva de las relaciones de género.

La ley aclara que «cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional la adaptación de las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones de sus miembros».

De acuerdo a lo antes mencionado se puede inferir que la Prof. Marcela Mangeón subestima la capacidad de decisión de las familias de clases populares, a veces monoparentales, que confían la educación de sus hijos a la escuela, la escuela para los sectores más desamparados sigue siendo el factor más importante de promoción social. Y es al menos una inexactitud, transferir valores y pretensiones de cierto sector social en cuanto a la educación sexual de sus hijos se refiere, a un espectro más amplio como seria la educación que se brinda a los sectores populares, dado que son justamente estos los más vulnerables, los que necesitan más Estado y más políticas justas. Cuando se pregunta a los padres que expectativas tienen de sus hijos desde el nivel inicial a la escuela secundaria estos responden; “que aprendan lo que la escuela les enseña”. Y es esta la confianza que se deposita en la institución que mayor responsabilidad tiene en la construcción subjetiva de los niños que a ella asisten.

Es lamentable la manera en que el sistema educativo abandona el ejercicio de solidaridad con las futuras generaciones a las que debe brindar hoy, el mayor espectro de experiencias educativas que le brinden la posibilidad, de la decisión y un sentido amplio y crítico para la vida presente, y futura.

La cuestión de la violencia simbólica y física hacia nuestros niños atraviesa a la sociedad, y es justamente la provincia de Entre Ríos la que está siendo observada desde organismos, nacionales e internacionales…por el desprecio que ha demostrado a las leyes y a los derechos humanos, a partir de la negación de aborto no punible a una niña de once años…
Hace 12 años se aprueba en las Naciones Unidas la Declaración del Milenio y los países que adhieren entre ellos la Argentina se comprometieron a alcanzar ocho metas específicas para lograr un mundo mejor en el 2015.

El empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género son considerados imprescindibles para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio especialmente los vinculados con la salud. Para mejorar la salud materna (objetivo 5) y frenar la epidemia de VIH/sida (objetivo 6) es ineludible garantizar que todas las mujeres puedan ejercer sus derechos humanos, incluido el derecho a la salud.

En educación la incapacidad de llevar adelante políticas firmes de capacitación a docentes es lo que garantiza que la mayoría de estos no conozca la problemática en profundidad, cuando Mangeón expresa “el abordaje de esos contenidos es muy cuidadosos precisamente por estas cuestiones más personales de las familias” pensamos que parecería querer contribuir de esta manera a reforzar la inseguridad, duda y hasta temor que sienten los educadores para abordar la temática.   El estado ni garantiza la educación sexual, como tampoco respalda a los docentes.

Este año apelamos al análisis del proyecto ley de despenalización y legalización del aborto cuyo lema es “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Descontado está que la provincia aún no ha podido cumplir con la primera condición para que los niños/as y adolescentes de hoy adultos de mañana puedan disfrutar de una vida en sociedad sin prejuicios, ni oscurantismos medievales, que lo condicionen en la manera de expresar su identidad, sus decisiones, y sus relaciones.

Nora Martínez

Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades

CTA Paraná (156219100)

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