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7 de agosto de 2012 | Destacado, Provinciales.

Apareció una vaca mutilada en Colonia Yeruá

vacaLas cámaras llegaron hasta un campo ubicado en Colonia Yeruá, en proximidades al lugar conocido como Cascadita de Dri. Vecinos de la zona no salían de su asombro ante la aparición de una vaca mutilada a la perfección. Un trabajo que parecería haber sido realizado con el mejor bisturí y en menos de un experimentado cirujano. No es la primera vez que pasa y no hay una explicación lógica.

El propietario del animal afectad, Ernesto Ferrari, contó en exclusivo a nuestro medio que se encontró con una vaca mutilada durante su recorrida habitual en horas de la tarde de ayer; lo mismo ocurrió hace días pocos en días en Lucas Norte, en departamento Villaguay. Cuando Ferrari empezó a examinarlo se encontró con que le faltaba parte del cuero del costado de la boca, la quijada, que tenía la ubre pero no las tetas, y no había rastros de sangre. En la parte de los genitales la había vaciado. El animal, de unos 300 kilos, estaba cortado a precisión; no había rastros de tener líquido en su cuerpo y no había olor. Los perros se acercaban, pero no atinaban a más que eso. «Se ve cortado, pero no desgarrado, que ocurre cuando es comido por otro animal. Acá se nota que fue cortado pero no hay sangre en los cortes. La quijada está cortada y tampoco hay derrame de sangre y lo mismo pasa en la oreja. Cuando uno corta un animal vivo sangra, mucho o poco, pero lo hace», graficó Ferrari. Además, según el baqueano, el animal cuando va a morir atina a patear, a escarbar donde cae, «pero en este caso pareciera que está apoyado, porque las piernas están bien extendidas y, además, tampoco cabeceó, como habitualmente ocurre». Ferrari acotó que es la segunda vez que le pasa. «Hace unos cuatro o cinco años me pasó lo mismo en otro campo» y descartó que tenga relación con la conocida historia del «Chupacabra», debido a que «acá no lo comieron, le sacaron las partes». Otro detalle que le llamó la atención al propietario del animal es que estaban haciendo la recorrida con perros, pero «no atinan a comerla, solo la olfatean, cuando son animales que se ponen a comer a un animal muerto» y en este caso tampoco había «olor a descomposición». «Si viene caminando y muere de un ataque no queda tan bien extendido. También llama la atención que está en uno de los sectores más limpio del campo y lo único que puede hacer de guía es la línea de alta tensión que justo cruza por este sitio. La otra vez fue también debajo de otra línea de alta tensión». Cuando un animal muere por causas naturales es comido por otro y quedan rastros «de desgarros, no es tan preciso en comer ciertas partes y está sin líquido, está seco». El sábado realizó la última recorrida y por cómo está el animal, Ferrari calcula que pudo haber ocurrido en la noche del domingo. En el lugar no hay ninguna huella ni de otro vehículo ni tampoco de ovnis. En un campo que se encuentra a unos 500 metros, El Sol-Tele 5 dialogó con Eduardo Busatto. «No vi nada, ninguna luz rara ni tampoco ruido», aseveró, quien también se sorprendió por la falta de sangre en los cortes.

Roedores Por este tema, que siempre surge por la aparación de vacas mutiladas, en julio de 2002, el el Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado de la Estación Experimental del INTA en Balcarce, provincia de Buenos Aires, elaboró un informe sobre el tema, cuyos resultados fueron concluyentes: las mutilaciones eran obra de roedores y otros animales carroñeros. Tras practicar no menos de diez autopsias, lo primero que aclararon los especialistas fue el “misterio” de los cortes perfectos. “Los estudios histopatológicos efectuados en INTA Balcarce, permitieron demostrar que el tejido mencionado como cauterizado, no presentaba más alteraciones que las producidas por el paso del tiempo, cambios post corten, comunes a cualquier tejido luego de transcurridos varios días de la muerte”, señaló el informe. Y se enfatizó que “los cortes de piel permitieron observar bordes aserrados, irregulares, pudiendo ser explicados por el accionar de depredadores”. Por otro lado, se indicó que “en aquellos animales en los que se efectuó la necropsia con pocas horas de muertos, pudo comprobarse, que las causas de muerte fueron enfermedades comunes para esta época del año, neumonías, hipomagnesemia”. Pese a esas certezas, y con el objetivo de descartar cualquier otro tipo de influencia, los investigadores colocaron en un campo un animal muerto y lo filmaron. “Transcurridas 24 horas, se pudo verificar el efecto de animales depredadores en la zona del maxilar inferior; transcurridas 48 horas, el animal fue depredado en la región anal, inguinal y ojo”, afirmaron. Y explicaron que las mutilaciones suelen estar ubicadas en las mismas zonas (maxilar, ubre, lengua, ano) por un menor grosor de la piel de dichas zonas, “lo que permite iniciar los cortes a los depredadores”. Finalmente, detectaron que los cortes practicados no presentaban las mismas características en uno y otro caso, lo que atribuyeron a la acción de varios tipos de depredadores: aves, peludos, gaviotones, ratas, y zorros.

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