2 de diciembre de 2009 | Concordia.

A la población de la región de Salto Grande, a todos los argentinos y uruguayos

CARTA ABIERTA Quienes trabajamos en la represa de Salto Grande somos en una gran mayoría, hombres y mujeres que hemos nacido en la región. Aquí es donde hemos crecido, formamos nuestras familias y criamos a nuestros hijos. 

El dolor y los sinsabores que ocasionan las fuertes precipitaciones caídas sobre la cuenca del río Uruguay afectan a miles de nuestros compatriotas de ambas orillas.

Estamos frente a una de las crecidas más importantes del río Uruguay en pico y en volumen de la historia.

De las cuencas alta (sur de Brasil), media (Provincia de Corrientes) e intermedia (cercanías de la represa), desde el inicio de la crecida a la fecha ingresaron caudales de tal magnitud que se hubieran necesitado siete embalses como éste para contener tal volumen de agua.

Esta creciente no tomó de sorpresa a nuestros técnicos quienes determinaron operar el embalse por debajo de su valor normal.

De esta manera, se están mitigando los efectos del agua sobre las costas del río hacia el sur, regulando y atenuando la creciente. Distinto hubiera sido sin esta obra de ingeniería binacional y sin el esfuerzo puesto por trabajar día y noche durante estas semanas de temporales.

Las previsiones de caudales realizadas por nuestra Área de Hidrología son confeccionadas sobre la base de los pronósticos de los servicios meteorológicos nacionales e internacionales. Sin embargo, la cantidad de agua caída superó excepcionalmente esos valores, sobre todo en la cuenca inmediata.

Tenemos una cuenca de doscientos cincuenta mil kilómetros cuadrados que comienza a unos mil quinientos kilómetros de distancia de la represa. Dependiendo de dónde se origine la creciente, serán más o menos efectivas las tareas de nuestros técnicos para aminorar el impacto de la crecida sobre nuestras localidades y campos cultivados.

Cuando la creciente se origina lejos, motivada por precipitaciones en territorio brasileño, contamos con tiempo suficiente para generar espacio en el embalse y amortiguar el volumen de agua que llega. Cuanto más cerca se producen las lluvias, menor es el tiempo para actuar.

En situaciones como las actuales, cuando las lluvias se registran en nuestra propia zona y en las zonas inmediatas, es muy poca la capacidad de maniobra.

Durante el mes de noviembre, en la cuenca inmediata, se registró un promedio de 602 milímetros: llovió en un mes lo previsto para medio año.

La última gran precipitación aconteció el domingo 29 de noviembre. Empezó a las 19:00 en el embalse. A las 02:00 del día siguiente, es decir unas pocas horas después, tuvimos un repunte del río que pasó de 26.000 a 38.800 metros cúbicos por segundo. De no haber contenido la represa este caudal, el nivel del río en Concordia y Salto hubiese alcanzado niveles muy superiores.

La operación de la represa se realiza de acuerdo al Manual de Aguas. En caso de crecientes extraordinarias como ésta, la preocupación social pasa a ser prioritaria por encima de los requerimientos energéticos. Así estamos trabajando.

Cuando el río está creciendo contenemos las aguas durante la noche hasta el límite de lo posible, para luego dar aviso de la situación e ir regulando su salida durante el día, dando tiempo y luz natural a las familias que deben abandonar las costas anegadas.

Ciertas manifestaciones que se han escuchado en estos días respecto a la operación del embalse no cuentan con fundamento técnico alguno y nos preocupan por la alarma innecesaria que podrían generar en la población.

Enrique Topolansky
Presidente Delegación Uruguay

Juan Carlos Chagas
Presidente Delegación Argentina

 

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