15 de diciembre de 2009 | Concordia, Destacado.

CONCORDIA definieron un plan preventivo para evitar el ingreso del HLB, una grav enfermedad del citrus

inta frutaTécnicos y productores citrícolas de Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina, deliberaron en Concordia. No importar yemas cítricas, o hacerlo sólo desde centros de excelencia que cumplan con las máximas normas de bioseguridad, fue una de las recomendaciones.

El encuentro fue organizado por el INTA y la Cámara de Exportadores de Citrus del NEA, entidad que hizo posible la participación del Dr. Tim Gottwald, del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, considerado el máximo experto mundial en HLB. El ingeniero Guillermo Marcó, de la Estación Experimental Concordia del INTA, explicó que uno de los principales propósitos del cónclave fue la constitución de una «red de prevención». Marcó consideró que la red preventiva «además de una cuestión solidaria, es también una cuestión de autodefensa. En la medida en que nuestros vecinos no estén infectados, nosotros podemos retrasar el ingreso de esta enfermedad». El HLB ha devastado la citricultura de varios países donde no fue posible detener su avance. Cabe recordar que en la Jornada Citrícola Nacional de 2008, esta enfermedad fue el tema central, ya que se la consideró «una amenaza cierta para nuestra citricultura». Los expertos coinciden en que se trasmite por yemas infectadas y por insectos vectores, especialmente la «diaforina citri». Plan preventivo argentino La Argentina, explicó el representante del INTA, tiene su propio plan de prevención aprobado por resolución de la ex Secretaría y actual Ministerio de Agricultura, donde se integra al sector privado y al oficial. Consultado sobre cuál es la principal medida a adoptar para evitar el ingreso del HLB en Argentina, Marcó citó a los expertos: «la enfermedad no la va a traer el insecto. Si hay un promotor de la enfermedad es el hombre», resumió. El ser humano lleva el HLB de un país a otro importando material, en la búsqueda de nuevas variedades. «Nadie trae una planta, pero sí yemas que se transportan fácilmente en cualquier bolsillo y siempre hay un interés del productor por tener la última variedad», precisó. Importar respetando los protocolos Marcó recomendó que quien desee traer yemas de otros países debe ajustarse a los protocolos establecidos: «Riesgo cero no hay. Eso está claro. Siempre hay riesgo en cualquier actividad. Estamos hablando de algo biológico, no es una máquina. Pero sí tenemos protocolos establecidos y así se mueve el mundo hoy. Hay formas de traer las yemas y dar la seguridad máxima de que uno no va a importar la enfermedad. Primero porque las está trayendo de centros de excelencia, donde hay altísimas normas de bioseguridad como para establecer que ese material está absolutamente sano. Sería recomendable no traer de ninguna parte más que de esos centros. Y luego, una vez importado, hay que esperar un tiempo mínimo de por lo menos tres años para hacer todos los ensayos que haya que hacer, antes de poder empezar a distribuir esas yemas que se importan. Hay una demora, pero obviamente una demora de tres años no es algo problemático». El técnico del INTA aclaró que «será el sector productivo el que va a definir si importa o no. Nosotros le podemos dar las herramientas para que ellos decidan cuál es la estrategia que se va a aplicar. Hay gente que dice ‘no importemos nada porque hasta ahora no tenemos la enfermedad, entonces quedemos como estamos y estamos seguros de que no tenemos la enfermedad’, y hay otros que opinan que hay algunos materiales que habrá que importar siguiendo todas las normativas de seguridad que se deben aplicar», concluyó.

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